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El Discurso del Embajador Lyu Fan en el Foro "China y el liderazgo del nuevo orden mundial"
2017/03/08

Sra., Sres., amigos todos:

Muy complacido de asistir a este simposio, que cuenta con la presencia de importantes personalidades como el ministro de Asuntos Exteriores Dastis, y tres ex ministros de exteriores que toman parte en el debate de la mesa redonda.

Creo que cada uno de nosotros nos hemos nutrido de este encuentro de ideas, en el que miembros de la élite académica y empresarial han compartido opiniones sobre la actual situación política y económica del mundo, así como sobre los retos que tenemos enfrente y nuestro futuro desarrollo. Simplemente agradecer a los exponentes por sus brillantes discursos y a los organizadores por su meticuloso trabajo de organización.

Mark Twain decía: “La historia no se repite, pero a veces rima”. Hace poco, leí que Carlos Moedas, comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, en una entrevista con Expansión, manifestó sus inquietudes sobre la repetición de lo que se dijo antes de la II Guerra Mundial.

Puede que nos encontremos en una encrucijada histórica. En estos momentos afrontamos una serie de problemas: depresión económica mundial, gran disparidad entre ricos y pobres, aumento del descontento del pueblo, agudización de conflitos geopolíticos, amenaza terrorista, crisis de refugiados, barreras de proteccionismo, frenado proceso de la globalización y la integración regional, etc.

Esta larga lista de problemas requiere que hagamos reflexiones para luego hacer decisiones sobre el futuro.

En esta ocasión, quiero referirme a los puntos de vista básicos de China sobre los problemas internacionales arriba referidos.

Consideramos que la situación internacional es compleja y cambiante, pero la búsqueda de la paz y el desarrollo sigue siendo la tónica del mundo actual, y también la voz común de los pueblos. Si todos los países se adhieren al objetivo y los principios de las Naciones Unidas y realizan consultas amistosas, podrán zanjar las disputas pacíficamente y evitar los conflictos y la confrontación, y encaminarse hacia una cooperación de beneficio mutuo y de compartición de ganancias. Basta que sepamos con certerza los orígenes de los problemas, para que estemos en condiciones de afrontar, en cooperación internacional y saneamiento integral, la diversidad de desafíos globales y la lacra del terrorismo.

Siempre sostenemos que la globalización es una corriente histórica, y no el principal causante de los problemas. El proteccionismo no es en absoluto un “elíxir maravilloso”. Los países del mundo deben seguir el camino de apertura, inclusión, cooperación y compartición de ganancias; colocar en un lugar destacado el desarrollo, la apertura y la innovación; y recurrir a la cooperación internacional para resolver con énfasis la pobreza y el desempleo. Solo así la globalización evolucionará en una dirección más equilibrada, inclusiva, sostenible y de beneficio general.

Somos de la opinión de que en la gobernanza global hay que persistir en el principio de deliberación en común, construcción conjunta y codisfrute. Los asuntos del mundo deben ser decididos mediante consultas, las normas internacionales deben ser elaboradas conjuntamente por los países, y son ellos los que comparten los logros del desarrollo.

China no tiene la intención de dirigir o sustituir a otros. Si decimos que el enclaustramiento y la xenofobia no son genes de la civilización europea, la historia y la cultura chinas no han dejado tampoco huellas de expansión y hegemonismo.

Somos profundamente conscientes de que un país debe hacer bien sus propias cosas para luego contribuir a la comunidad internacional. Los 38 años de reforma y apertura chinas han hecho posible que el producto interno bruto de China haya subido del decemoquinto al segundo lugar.

Veamos las siguientes cifras anunciadas la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadísticas de China.

En 2016

- El producto interno bruto registró un crecimiento del 6,7%.

- Se crearon 13,14 millones de empleos.

- Las inversiones en infraestructuras y en activos fijos crecieron en 17,4%.

- Se construyeron 1.903 kilómetros de ferrocarriles para trenes de alta velocidad, y 6.745 kilómetros de autovías.

- Se tendieron 5,54 millones de kilómetros de cables de fibras ópticas, y la generalización del uso de la internet alcanzó el 53,2%, a la que 730 millones de personas tienen acceso.

- Los coches de nuevas energías aumentaron en 40%; los robots industriales, en 30,4%.

- Los ingresos disponibles per cápita se incrementaron en 6,3%.

- La población pobre se redujo 12,4 millones.

Cabe señalar que un punto porcentual del crecimiento del PIB equivale a 2,5 de hace diez años. De hecho, el actual crecimiento económico anual de China es el equivalente al producto interno bruto de un país como Turquía.

Los logros económicos chinos han traído beneficios reales al mundo. El año pasado, China contribuyó el 33,2% al crecimiento económico mundial; las inversiones directas en el extranjero, aumentaron en un 44,1%, 100 millones de chinos viajaron a otros países como turistas.

Como el mayor socio comercial de más de 130 países del mundo, China ha firmado con 22 países y regiones 14 convenios de libre comercio, y está negociando sobre la materia con otros seis países.

Hoy China ha dejado de ser la “fábrica del mundo”; es el “mercado del mundo”. No solo es el principal lugar de origen de inversiones y turistas, es también un importante promotor del comercio abierto.

En la reciente sesión de la Asamblea Popular Nacional, inaugurada hace dos días, el primer ministro Li Keqiang, dio a conocer en su Informe sobre la labor del gobierno la firme decisión y las medidas que va a tomar el gobierno chino para impulsar el crecimiento económico, apoyar la apertura comercial y afrontar el cambio climático.

Amigos: Todo el mundo sabe que China no solo tiene la antigua Gran Muralla, sino también la Ruta de la Seda. Las experiencias de dos mil años nos enseñan que es mucho mejor construir caminos que levantar muros.

En el contexto de una globalización profunda, no habrá futuro para nadie si se recurre al proteccionismo y se toma el jardín del vecino como vertedero; al contrario, debemos alcanzar un desarrollo sostenible con espíritu de beneficio mutuo, cooperando con otros para compartir la prosperidad.

Es por esta razón que el presidente Xi Jinping formuló la iniciativa de la Franja y la Ruta hace cuatro años. Para implementarla, hemos creado el Fondo de la Ruta de la Seda y fundado el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. Además, se han establecido más de 50 zonas de cooperación económica y comercial a lo largo de esta Franja y esta Ruta, invirtiendo un total de 20.000 millones de dólares y ofreciendo a la población local más de 150.000 puestos de trabajo.

En mayo próximo, vamos a celebrar en Beijing el I Foro de Cooperación Internacional sobre la Franja y la Ruta, en la que van a estar presentes unos 30 líderes de países y responsables de organizaciones internacionales. Pienso que este es un importante señal que da a entender una mayor apertura y una cooperación más profunda que vamos a llevar a cabo.

Un dicho chino reza así: “Si todos recogemos leña, más altas serán las llamas.” Un mundo de paz y prosperidad requiere el trabajo conjunto de todos.

China y la Unión Europea constituyen una importante fuerza de este mundo plural, y son socios en la gobernanza global y la cooperación económica. Sean cuales sean los factores de incertidumbre, China apoyará siempre el proceso de integración de Europa y respaldará a una Unión Europea unida, estable y próspera para que tenga una mayor función en los asuntos internacionales.

Las relaciones de China con Europa es una de las prioridades de nuestra política exterior. Por lo tanto, trabajaremos junto con la Unión Europea para propulsar que una asociación de paz, crecimiento, reforma y civilización alcance nuevas cotas.

China y la Unión Europea debemos ser pioneros en el camino de paz y crecimiento, ofrecer una a la otra oportunidades de desarrollo, aprendernos y apoyarnos mutuamente y facilitar una a la otra nutrientes para el progreso.

Somos conscientes de que tras arduos esfuerzos para superar la crisis, España ha llegado a ser el país de mayor crecimiento económico de la eurozona, y está jugando un papel cada vez más importante en la Unión Europea.

Tenemos en alta estima los esfuerzos que ha hecho España a la hora de abrir el comercio, dar importancia al mercado de Asia-Pacífico, incorporarse al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y apoyar la iniciativa de la Franja y la Ruta.

China apoya a sus empresas a aumentar inversiones en España, y está en la disposición de negociar una cooperación en construcción de estructuras y en capacidad productiva en terceros países.

Creo que la cooperación entre los dos países concuerda con los intereses de los dos pueblos, y es mi deseo seguir trabajando con ustedes para propulsar nuestra Asociación Estratégica Integral.

Amigos: 2017 es un año muy importante para nuestro país. A finales del año, el Partido Comunista de China va a convocar su XIX Congreso Nacional. Esta es la agenda política más importante del país. Aquí puedo reafirmar un punto: Internamente, seguiremos profundizando la reforma y, con el exterior, ampliaremos nuestra apertura.

Hace poco, el presidente Xi, en el Foro Económico Mundial de Davos, y el ministro de asuntos exteriores Wang Yi, en la Conferencia de Seguridad de Munich, transmitieron el siguiente importante mensaje. Entre apertura y conservadurismo, entre cooperación y enclaustramiento, entre cambio y seguir el camino trillado, China ha elegido la opción correcta. Será el estabilizador para un mundo turbulento y una energía positiva en una situación cambiante.

China, España y otros países de la Unión Europea debemos asumir las responsabilidades que nos incumben, y trabajar juntos para edificar una comunidad de destino de la humanidad.

Muchas gracias.

Para sus Amigos:   
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